MÉTODO TDC

Teresa-SandraSue

Con la guía de nuestro Maestro Interno, danzamos hacia la apertura y comprensión de la fuente de la vida en nosotros, el manantial del amor. El camino de la creación es el camino del corazón y nos abrimos a ello.

EL MÉTODO TAO DANZA CHAMÁNICA (TDC)

Con los años, he ido desarrollando una metodología y un lenguaje propio para las propuestas de trabajo, fruto de mi formación y de todo lo que he ido incorporando por el camino para facilitar el cultivo energético de la esencia del ser humano en todos sus aspectos.

La TDC es un viaje chamánico a través de la música, la danza, los cantos y la repeticion de ciertos movimientos. Cada sesión tiene un propósito definido y concreto como tema de trabajo.

Es una práctica física, energética y espiritual donde abrimos el cuerpo sensible permitiendo que la mente observe y tome nota de lo que ocurre sin interferir en el proceso. Así, dejamos a un lado la razón y el control, para seguir el movimiento que surge y entrar en un estado de trance consciente donde conectamos con nuestra verdad más esencial y donde emergen los temas que necesitamos atender en este momento.

El propósito

El enfoque de este tipo de danza es crear un método eficaz de desarrollo interno y armonía, que fortalezca la salud, haga brotar la creatividad y la alegría, y nos ponga en contacto con la plenitud de nuestro ser.

El ser humano es creativo por naturaleza. En su aspecto yin se encuentra vinculado a las imágenes, la inspiración, la magia, el mundo simbólico y un discernimiento conectado con el instinto y el corazón. En su aspecto yang, se relaciona con aspectos activos de estrategia, enfoque, orden, riesgo, disciplina y raciocinio. El equilibrio entre ambos lo hacen florecer bien enraizado y equilibrado en un corazón compasivo.

En el Método TDC:

  • Utilizamos herramientas que provienen del taoismo, la danza y el chamanismo, siguiendo la naturaleza.
  • Danzamos y usamos técnicas artísticas sencillas para despertar la consciencia y aprender a expresarnos.
  • Buscamos conocer y equilibrar nuestros aspectos receptivos (yin) con los activos (yang), jugando con sus infinitas posibilidades en la creación de nuestros movimientos.
  • Desarrollamos la creatividad e intuición en un medio de libertad, respeto y amor.
  • Usamos visualizaciones y técnicas de liberación de la voz.
  • Sostenemos un espacio seguro y energéticamente limpio mediante la presencia, y dejamos que el espacio respire y se mueva.
  • Cuidamos la belleza en todo lo que hacemos, desarrollando lo grande y lo pequeño con igual atención.

Utilizamos la danza como principal instrumento de indagación, el cuerpo como vehículo de nuestro viaje. Recibimos nuestras propias respuestas corporales, sensitivas y orgánicas, para después regresar a la conciencia ordinaria de nuestro cuerpo, recapitular la experiencia y darle sentido a lo vivido. De este modo, la enseñanza que obtenemos de nuestro propio viaje podemos aplicarla a nuestra vida cotidiana y enraizarla en la realidad de la materia y de nuestras relaciones.

Conciencia unificada

Con este método trabajamos simultáneamente la conciencia individual y grupal, en un espacio/tiempo tejido en la presencia con la energía de todos y del lugar donde desarrollamos la danza. Trabajamos con los campos energéticos propios, grupales y con el de los lugares donde danzamos, así como sus ecosistemas, a los que honramos y ofrendamos nuestra energía amorosa, sudor y danza.

Una de las herramientas básicas del método TDC es trabajar conscientemente con la energía unificada en el grupo. La energia grupal amplifica la potencia de los procesos a la vez que los acompaña y sostiene. Utilizamos un propósito común que exploramos con libertad. Cada uno tiene su propio camino, por eso creamos en el grupo las condiciones amorosas necesarias para que cada cual pueda hacer su trabajo.

Siempre harás algo para ti, para el grupo, para el lugar de la danza, para la tierra, para el cosmos… nos gusta experimentar el movimiento como parte de algo mucho más grande que nosotros, como gotas del océano al servicio de su espíritu. Somos la trama y el tejedor de nuestra leyenda y de nuestra metáfora vital.

Usamos altares, geometrías, cantos, abrimos las direcciones, danzamos, practicamos la humildad, estamos al servicio de algo más grande… pedimos permiso a los lugares  en los que trabajamos aportando luz, belleza y bendiciones a todos los espacios que nos acogen y a todas las personas que sostienen y colaboran con este trabajo.

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