CÍRCULO DE MUJERES “FEMINIDAD RADIANTE”

En el Círculo de Mujeres practicamos el amor en acción desde la unión de lo individual a lo colectivo, para poder así danzar expresando el Ser, el Espíritu, como un solo cuerpo pleno de belleza y armonía.

La alquimia sexual en un círculo

Nuestro cuerpo físico es el alambique alquímico de la energía sexual, raíz, reunión y transformación constante de todos los alientos de la vida, en íntima alianza con las fuerzas naturales que nos conforman y de las que la humanidad forma parte, aunque a veces lo olvidemos como especie.

La geometría sagrada que es un círculo permite que la energía fluya entre todas las partes por igual: nadie es más que nadie y cada parte necesaria para una armonía de conjunto y una transformación natural.

La energía se transforma. La que pones en el centro de un círculo en forma de danza, canto, palabra, pintura y silencio, cataliza los cambios. Asi, tu capacidad de mantener una participación activa y consciente es un aporte importante que brindas para ti al tiempo que imanta de vida a todo el grupo, la Madre Tierra, el Cosmos y la Humanidad.

Cuanta más generosidad tienes en tu entrega y en el hecho de vaciarte y participar, colaborando en la belleza del proceso propio y grupal, más energía disponible te llega a ti y a toda la naturaleza. Ese cuerpo circular consciente tiene la capacidad de elevar y sostener la vibración de su espíritu en un vuelo que influencia a todas sus partes por igual conduciéndolas a su armonía.

La práctica

Un círculo de mujeres se entrena en acoger las similitudes y las divergencias en la expresión de su energía, con respeto y amor. Comparte los gozos y las sombras. Se abre a la expresión luminosa y bella del talento innato que está en todas las componentes, como espejos del resto. Es luz que esclarece el camino hacia nosotras mismas en el regreso al territorio de nuestra alma, en el reconocimiento de ser la fuente.

Un círculo de mujeres practica cómo estar receptivas, cómo escucharnos, sentirnos y sostenernos mutuamente en el movimiento del conjunto.

Un Círculo también se abre para encontrar la forma de reconocer y reconducir la energía que ha permanecido retenida y oculta hacia una expresión creativa que la libere y la haga fluir armoniosamente.

Un Círculo traza un espacio sagrado amoroso y protegido, íntimo, donde practicar la honestidad y el respeto, bajo la protección del amor.

Un Círculo acoge la sombra cuando emerge abriendo la escucha desde el corazón, por eso es capaz de destapar lo que está oculto y transformarlo en luz, conciencia y bienestar para todos sus componentes, a veces atravesando procesos incómodos y otras gozosos como la vida misma.

Equilibrando todas las relaciones

Abrazamos ahí donde existe necesidad de nutrición y contacto, nos sanamos, escuchamos donde no hubo apenas escucha, amamos, reimos y lloramos, expresamos nuestras vivencias femeninas, miramos dónde nos cuidamos y dónde no en nuestro interior y en las relaciones exteriores.

En círculo invocamos el amor en nosotras para poder ver, reconocer y cuidar las heridas y asi tener una oportunidad de elegir conscientemente desde donde nos queremos mover, asumiendo la respuesta de la vida.

En un círculo de mujeres cuidamos, damos calor y luz, donde existe frío, refresco cuando nos abrasa el calor, espacio, a quien necesita del silencio o la expresión emocional. Escuchamos lo que nunca fue dicho por nosotras o por algún miembro de nuestra familia y buscamos la manera de expresarlo. Nos miramos unas a otras y danzamos, asumiendo que todo es un espejo de nuestro paisaje interno, lo que nos gusta y lo que no.

En esta sociedad cada vez más individualizada, rescatamos la conciencia de la unidad en ti, en relación con la unidad colectiva y la responsabilidad de cuidar tanto de ti como del conjunto.

En el Círculo de Mujeres celebramos, creamos y sanamos estando juntas, aprendiendo a aceptarnos con nuestras suavidades y asperezas, permitiendo que la creatividad emerja tal y como es. Permitimos el error y el sentirnos muy diferentes del resto, cada una con su propia gama de colores que nos une en la comunidad humana y nos enriquece. Encontramos la forma de colaborar en lugar de competir, de acompañar nuestros procesos desde el yin poniendo límites sanos, escuchando nuestra verdad y la verdad de cada alma en nuestro corazón.

El camino circular de la libertad

El camino de la mujer pasa por muchos descensos y ascensos. Llevamos impreso en nuestras células, en nuestra matriz y nuestra sangre el entendimiento de que, después de cada descenso, volvemos a la luz del sol y que después de cada ascenso regresamos al oscuro seno de la tierra. Así como cambia la luna, mutan nuestras posibilidades. Cada momento, cada vivencia porta la información que necesitamos para salir de nuestros atascos y dejar que la muerte se convierta en vida.

El poder del círculo permite conocer y sostener los momentos en los que la vida se convierte en muerte. Permite tener el coraje de soltarlo todo con la confianza de que la fuerza vital regresará de nuevo de una u otra manera. Permite regenerarse y descansar en nuestro interno, en los brazos de las demás mujeres, de la Madre Tierra, del Cosmos. Permite recibir, entregar, descargarse y también activarse, elevarse, pues dejamos que el equilibrio del yin y el yang se manifieste con el mínimo desgaste o fricción en el movimiento de la vida. Así practicamos el fluido…

El camino de la libertad requiere atención y disciplina, un tipo de disciplina que, sin embargo, no mate nuestra espontaneidad, curiosidad e inocencia. Se necesita un fundamento ligero para que podamos manifestar el vuelo gozoso de nuestro corazón en la espontaneidad de la realidad cotidiana.

El poder de la propia energía unida al resto de las mujeres como estructura circular junto a los poderes naturales es lo que lo hace posible en cada encuentro. Cuando superamos la barrera del cansancio y el bloqueo, vuelve a nosotras una fuerza colectiva que despierta nuestro cuerpo y lo purifica llenándolo de vida, una fuerza que emana de la Madre Tierra, y que brota y rebrota una y otra vez, matriz con matriz, corazón a corazón, rompiendo todos los esquemas mentales y las programaciones que nos limitan y sabotean. Y nosotras, como manantiales, respondemos en correspondencia natural entregando ese potencial de energía y esa recarga al cuerpo cósmico del universo.

La danza alquímica de Feminidad Radiante

En el Tao de la Mujer, Feminidad Radiante, la base del trabajo íntimo y sensitivo que enseño es artística, animista, meditativa y corporal. La elección es el amor. El corazón es el lugar desde donde elegimos explorar nuestra propia naturaleza y el paisaje interno se une al medio externo. Cada persona es un espejo de las demás. La unión corporal, emocional, y espiritual se realiza a través de la capacidad de sentir, recibir, entregar y responsabilizarse de la información disponible. La cura emerge para cada cual en su propia respuesta, en su propia vivencia, sostenidas por el poder del círculo.

Abrimos el espacio chamánico y los guías nos muestran las líneas y puntos que tenemos que reforzar, celebrar y trabajar. Las mujeres que habéis venido a mis trabajos ya tenéis la experiencia sobre esto, lo habéis vivido y podéis guardar e invocar esta memoria cada vez que necesitéis sostenimiento. El campo energético que tejemos, es colectivo, y perdura en cada convocatoria, en cada rezo para todo lo que existe.

El camino extático del amor es el camino del corazón.

Hacia el éxtasis del amor

Las ruedas de la luna, el sol y los cuerpos celestes siguen girando, la vida no se detiene, ni aún cuando morimos. Así, apostamos por vivir la vida plenamente, con el bienestar y la armonía que llega de la mano del trabajo del equilibrio y de la expresión creativa del Ser. Las mujeres necesitan reconocerse y apoyarse para poder criar a sus hijos con unos códigos sociales más sanos y poder integrar armoniosamente su yang interno y, con él a los hombres y mujeres que lo expresan en nuestro tiempo.

Disfrutemos de este tiempo tan corto que es nuestra vida terrenal… vivamos la tribu equilibrándonos también con una soledad útil para imaginar, intuir y crear. Compartamos el regalo que ha nacido de nuestra capacidad de engendrar la vida del alma encarnada en un cuerpo gozoso, tendiendo una mano de corazón a los aspectos propios de nuestra psique, las personas y seres que necesiten recordar íntimamente que el camino extático del amor es la senda del corazón.

Texto: Teresa Rodríguez.
Fotografía: extraída de Internet.

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