SERPIENTE ROJA

quetzalcoatl

Una serpiente roja brota de la tierra negra.
Aparece fuerte y roja, como sangre nueva.
Cambia, deja atrás, se renueva.
Una serpiente roja hace del cuerpo un trueno, un rayo,
hace desde los huesos un enjambre de raíces doradas.
Trae mensajes húmedos, trae respuestas aire.
Trae implusos que laten en el agua, que incendian el fuego
en las brasas profundas de volcanes dioses.
Una serpiente roja vibra un instinto eterno,
como un tambor que late,
como una cascada de semillas al interior de un cuenco.
Y saca respuestas hiedras, saca respuestas rocas,
saca del fondo de océanos cósmicos
respuestas de cristales azules y huracanadas sombras.
Una serpiente roja deja vidas y vidas,
sobrepasa duelos y muertes,
sobrevive cambios y silencios.
Una serpiente siempre deja pieles viejas
y se cambia en otras.
Deja serpientes yertas y no desaparece.
Avanza, siempre avanza,
a pesar de que haya golpes,
a pesar del abandono, de la pérdida, nunca muere.
Sobrevive todo.
A todo sobrevive la serpiente.
Se acerca a nosotros tenue.
Se acerca serpenteando el polvo y nos toca.
Nos enseña de su fuerza: resistencia.
Nos levanta cada vez que se caiga el alma,
cada vez que el cielo falte o llueva,
cada vez que el aire se parezca a un fantasma que se apaga.
Allí la serpiente te enseñará a quedarte,
te enseñará: no perezcas, permanece,
amanece cada vez de nuevo,
no te mueras, no te venzas.
La muerte no existe.
No te vayas, quédate.
No se sabe de dónde,
no se sabe cuándo, no se sabe cómo,
pero brotarán maneras,
nunca faltarán recursos,
no te fallarán los ojos que titilan adentro de tu corazón rojo.
No te vencerán los llantos ni los miedos,
no se acabará la vida, ni se secará la sangre.
Esta serpiente viene y te toca leve.
Esta serpiente trae de su impaciente lava
trece escalones madres
para parirte de nuevo,
para nacerte nueva.
Y ni siquiera viene.
Está entretejida a tu columna blanca,
acurrucada en el fondo.
Déjala danzar flotante,
déjala sonar rituales, machitún, ayahuasca,
ceremonias de fuego, rugido que brota ronco,
Pachamama, selva verde y tronco.
Deja a la serpiente roja.
Déjala electrizarte el alma.

Texto: Dragón Resonante Rojo.
Fuente: “Danza”. Gitana Negra.

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