EL ALTAR, FLOR DEL ALMA

El altar es la flor de tu alma,
el lugar sagrado donde expresas y alimentas
tu relación con la naturaleza,
te ordenas y reflejas
la manifestación en equilibrio
del cosmos en la materia,
en un tiempo y un espacio.

Reflexiones en Círculo

Muchas de las mujeres que participan en los círculos de reflexión consideran que, para ellas, un altar constituye un rincón sagrado que asocian a la expresión de si mismas y del ordenamiento cósmico natural en el espacio y el tiempo.

Observan que esta expresión intuitiva del orden sagrado representa un espejo de cómo se encuentra la armonía interna de los elementos en sus diferentes cuerpos sutiles. Asi, la creación del altar, para estas mujeres, es el espacio que dedican a ordenarse internamente yendo desde fuera hacia dentro y viceversa.

Para otras, el altar es el lugar especial donde situan objetos que las conectan a lugares de poder, vivencias importantes y situaciones donde han obtenido belleza, fuerza, amor y revelaciones internas. Colocar esos objetos en el altar es el modo con el que ellas mantienen la conexión con la fuerza vital de esos lugares, elementos de la naturaleza y sus vivencias acerca de ellos.

Un altar siempre tiene un propósito concreto. Aunque lo hayamos construido desde el caos y la fluidez intuitiva hacia lo delineado, hay una estructura visible, una lectura y una información valiosa en él, disponible para nosotros.

Un altar es un canal de luz que se establece con un propósito, un ordenamiento que convoca y refleja la manifestación del aliento misterioso en una forma manifiesta, una geometría sagrada.

El altar como arte

Todas acuerdan que establecer un altar supone un acto creativo cuyo impulso proviene del misterio, y así el altar es la expresión de una forma de arte. Muchas lo crean por intuición y sin un propósito concreto, aunque inconscientemente, esa intención intuitiva se dirige a honrar a la naturaleza y a las experiencias y relaciones significativas que han vivido. Es un modo de crear, agradecer y conectar, de dejar que las cosas emerjan e ir dándoles una armonía y un sentido.

Para mi, el altar es un canal de invocación y centro de poder. Construirlo es un acto de conciencia donde doy forma a un vehiculo de vida. En ese acto, la información aparece y se ordena en un equilibrio natural. Así, aunque vaya desde lo intuitivo a lo concreto, desde el caos a un ordenamiento o viceversa, la relación que establezco con los elementos y con la disposición que van tomando en el tapiz supone un motivo de reflexión intuitiva sostenida por el testigo de la conciencia.

Como todo arte buscamos la armonía en la expresión de un aliento “alma”, un corazón central, jugando con el lleno y el vacío en la plasmación de cada elemento sujeto a un equilibrio conjunto. Podemos ir desde el boceto o la mancha hasta delinear y definir con exactitud lo que va apareciendo siguiendo nuestro propósito inicial, o tener una idea del conjunto e intentar plasmarla con fluidez y soltura.

En un altar reflejamos la naturaleza y sus dinámicas en un tapiz que sostendrá una energía, un movimiento, un propósito. Es un pilar de luz que expresa una cosmovisión. Ese arte es simple.

El altar como canal de invocación y centro de poder

En este modo de diseñar un altar es importantísimo definir un propósito y ser conscientes de cuál es nuestra relación interior/exterior con los elementos de la naturaleza. Así, podemos reflexionar sobre estas cuestiones:

  • Para qué lo creamos.
  • Qué cosmogonía voy a seguir y cuál va a ser la disposición de los rumbos y sus contenidos.
  • Qué elementos necesitamos para manifestar el propósito. Cuál va a ser el elemento central o mayoritario y cómo equilibrarlo.
  • Dónde sitúo el corazón del altar.
  • Qué niveles y mundos vamos a plasmar y cómo.
  • Si quiero expresarlo en plano o con elevaciones y pisos.
  • En ese ordenamiento geométrico inicial dónde sitúo a los elementos.
  • Qué sentido tiene que sea simétrico o asimétrico.
  • Qué geometría sagrada elijo según quiera dinamizar o estabilizar las energías.
  • Con qué elementos quiero comenzar a construir mi altar según mi propósito: equilibrar las energías yin y yang, los elementos receptivos y dinamizadores.
  • Armonizar las líneas de expresión y ver dónde hay debilidad o fracturas. Todo lo que ocurre en el acto sagrado de crear un altar es información para todo el grupo.
  • Cómo activar mi altar una vez construido.
  • Cómo hacer que mi altar respire y genere energía.

Un altar muestra con claridad un corazón-propósito y busca en la simplicidad la activación de la belleza que expresa la naturaleza como consciencia sagrada.

Texto y fotografía: Teresa Rodríguez

Subir