MUJER ÁGUILA DE AGUA

chiapas-aguas-azules

Mujer Agua Blanca,
Mujer Águila de Agua,
Eres nube cuando asciendes,
Al caer, gota de agua.
Fuerza sutil guerrera,
Danzante de caminos blancos,
Medicina de la Tierra.
Penetras la materia.
Me otorgas visiones.

Con tu pasión y fiereza
desgarras ilusiones.
Mujer Águila,
Mujer Agua Blanca,
mis emociones
nutres y sanas.

G r a c i a s.

Soy naturaleza que corre. No me pidas que me quede. Fluir es mi felicidad, porque el gozo es mi naturaleza.

Soy pureza líquida que fluye. No me embalses ni me estanques. Deja que corra abundantemente. Soy la fertilidad de tu alma. Deja correr las aguas. Suéltate, cambia de forma, libera y sana.

Soy un corazón de viento, que eleva la espuma de tu alma. Soy un corazón de piedra caliza, coloreo la belleza azul y verde de tu agua fluyente femenina. Mi tierra, te da tu sustancia. Soy un corazón de fuego, calentando el aire y el agua para que tengan movimiento.

Soy el sol blanco que fluye en las aguas otorgándoles el arcoiris de la transparencia, y también el sol negro que te recuerda las matrices oscuras donde la información celular se renueva.

Soy un corazón de agua, que corre y vuela en el viento, se eleva y cae profundamente en una danza sin tiempo. Visito los templos de cada cuerpo. Evolucionando, mi belleza nutre tu aliento. Asi comparto mi sexualidad. Asi comparto mi cuerpo emocional, labrando un espacio antiguo consagrado a la libertad.

El sol me besa a menudo y también las estrellas, dándome la luz necesaria para activarme, moverme y transmitir mis cambios de forma. A través de la luz y la pureza de las aguas la información original de la vida en este planeta queda intacta. Y con ella la Mujer.

Conviértete en Mujer Agua, abriendo tus alas vacías de apegos al sonido del viento, y fluye en la distancia aparente que preserva el equilibrio mediante el acto de permanecer activa en el cambio constante de conciencia. Salta y suéltate en tu presente, aqui y ahora.

Soy custodia de las aguas y del latido misterioso que las hace circular. Soy tu hermana, hija del mismo amor que tu. Yo, Mujer Águila Blanca, soy agua que danza. Yo soy tu.

Ejercicio

Entra en esta imagen, observando tu cuerpo verticalmente, como si estuviese hecho de terrazas de piedra caliza por las que caen diversas cascadas que se derraman en los cuatro planos de tu cuerpo.

Comienza en tu coronilla, como la primera terraza, y mira la calidad del agua que cae. Si está turbia, deja que limpie tu chackra corona, tus glándulas cerebrales, y caiga hacia tus ojos, tu pituitaria, tu rostro, orejas, nuca, mandíbulas. Abre tu corazón y permite que el caudal de esas aguas se haga fuerte, dejando que su información te proporcione amor, pureza, fortaleza y alegría.

Deja que esas aguas gozosas equilibren tus estructuras mentales, que las refresquen si estan sobrecargadas, que las calienten si están congeladas, que se renueven. Deja que fluyan en ti, que caigan, que golpeen los huesos y que fecunden todos tus tejidos.

Puedes realizar este ejercicio a nivel de cada diafragma: craneal, clavicular, torácico y pélvico, como compuertas que se relajan, se abren y dejan pasar el poderoso caudal de energía de agua.

Deja que tu cuerpo se equilibre, que tus emociones se liberen. Si te apetece utilizar el movimiento y la voz, deja que tu cuerpo se exprese colocado debajo de esa cascada incontenible y hermosa.

Canta, muévete, respira. Deja que las aguas, si estaban turbias, vayan tomando la luz solar y aclarándose. Si están claras, disfruta del baño energético llenándote de vida.

Deja que las sales minerales de esas aguas te coloreen y te nutran con su vibración y su sonido. Visualiza cómo van recuperando sus colores azules, turquesas, verdes y cómo esos colores van lavando todo tu sistema, liberándolo de tensiones y nutriendo todas las estructuras por las que pasa. Es un baño reparador para cambiar tus programaciones internas y aligerar tu camino.

Hay una circulación interna que labra la vida nacida en la piedra de tus huesos y otra externa que moldea la forma de la piedra con su constancia. Así, la memoria que se renueva choca con la memoria antigua y esa resonancia, ese sonido limpio y viejo al mismo tiempo fecunda la vida sagrada y le proporciona raices. En su caida poderosa, el agua te lleva hasta la tierra, hasta su profundidad.

La Mujer Águila de Agua Blanca te invita a trabajar la medicina de las aguas azules y turquesas, llevando el gozo, la abundancia y la fertilidad a todo tu sistema, atravesando y liberando los diafragmas, donde acumulamos muchas tensiones en nuestra vida cotidiana.

Este es un ejercicio sencillo que puedes hacer. Invoca al espíritu de esta cascada Agua Azul, formada por los afluentes del río Otulún, Shumuljá y Tulijá. Se encuentra en Chiapas, México.

Cuando termines, agradece al espíritu de esta cascada su trabajo contigo y bendícele a tu manera para alimentar tu relacion con él. Despues, cierra el trabajo como sientas hacerlo.

Espero que esta transmisión sea beneficiosa para tu vida y todas tus relaciones. Mantener la conexión con el espíritu de las aguas y trabajar en conciencia con él puede permitir que la fecundidad, la belleza y la abundancia se manifiesten en tu vida y en la de las generaciones que nos dan la continuidad.

Agua de vida.
Contigo todo, sin ti nada.

Texto: Teresa Rodríguez.
Fotografia: extraida de internet, wikipedia.

Subir