CONTACTO ANCESTRAL

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Mujer, eres la semilla de los dioses hecha flor.
Tu sangre da la vida a la Tierra, la Luna y el Sol.
Cada mes la rueda de la vida gira
en las estaciones del tiempo.
Y tu danza gira con ella, sacerdotisa,
en equilibrio eterno.

En el entramado cambiante del universo circula la savia visible e invisible del movimiento, como la sangre y la bioelectricidad en nuestro organismo. El Qi, la fuerza vital, el aliento motor de la energía en el universo, circula en todo lo que existe relacionando todos los aspectos de cada cuerpo de misterio entre si.

Asi, el ser humano se encuentra conectado al tejido vital visible e invisible, entra en contacto con diferentes campos de energía y aprende a abrir su corazón para recibir y entregar información, tejer alianzas, equilibrarse y compartir un propósito común de amor que conduzca al conjunto de la humanidad a crear cosas nuevas y evolucionar.

Desde la antigüedad los chamanes tuvieron la capacidad de abrir su corazón, casa de la verdadera inteligencia del espiritu, para entender a las fuerzas de la naturaleza como parte integrante de su cuerpo físico y de sus cuerpos sutiles.

Entendían que el ser humano era tan sólo una pequeña parte de ese tejido sagrado de movimiento sin fin, consciente y unificado. Observaron a la naturaleza como madre y maestra, danzaron y cantaron, rezaron estableciendo alianzas con las fuerzas naturales de todos los reinos para aprender a convivir, adaptarse y sobrevivir como especie.

Muchos antiguos establecieron una relación de reciprocidad con el medio natural en la que, mediante el amor y el respeto, adquirieron conocimiento medicinal y alimentaron las relaciones que les permitirían evolucionar manteniéndose fusionados con todas las energías.

Así, estableciendo contacto con los elementos de la naturaleza una puede sentir los campos de energía, puede comunicarse con las memorias vitales inscritas en las piedras, en los árboles, en los mares, en el fuego, en las nubes, en el viento, en el silencio…

Aquieta tu corazón, mujer, y recibe este mensaje escrito por los antiguos en las piedras. Dice así:

En la hora en la que entregarás al mundo el alimento que porta tu alma estaremos junto a ti. Tu poder crece, mujer, no te detengas ahora. La duda no existe en la certeza consciente del corazón del universo.

Respira tu esencia sagrada sexual de nuevo. Respira tu Ser de nuevo. El conocimiento sagrado volverá a través del movimiento de tu cintura, de tu sexualidad, de tu sensualidad. Sonríe al día y a la noche, duerme con ambos. Tú eres el Centro de ambos. Por esa tensión que danza, tu energía es pacificadora.

“Mujer, eres la portadora del Vacío en la quietud del movimiento constante. – Así dice el Jaguar de Tierra – Contenedora de toda la sustancia de la vida en la tierra, Matríz divina y original. Ánclate a nosotros, dualidades elementales de tierra, fuego, agua y viento. Así las direcciones de tu vida, las brújulas sagradas, estarán activadas en tu memoria celular. Tu cuerpo divino danzará de nuevo. “

Respirando, vaciándonos de toda expectativa, podemos abrir el corazón y entrar en una relación respetuosa con los saberes de aquellos que caminaron antes que nosotros, nuestros abuelos y abuelas, raices de una sabiduría que navega en todos los tiempos y los sobrevive a todos porque fue impulsada por el respeto y el amor de corazón a la Madre Tierra, al Padre Cielo y todos los rumbos.

Que sepamos regresar al reconocimiento del interser, en la paz y la armonía de todas nuestras relaciones.

Para ello cantamos.
Por ello danzamos.
Para ello rezamos.
Que todos los seres sensibles alcancen el amor y la paz.

Texto: Teresa Rodríguez

Fotografía: tomada de internet. Desconozco autor.

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