EQUINOCCIO, CAMINAR ENTRE LOS MUNDOS

funambulista-reuters

Mientras camino
Mi sombra a mi lado
Contempla la luna.
SODO

La fotografía expresa, como en las antiguas pinturas chinas, el tamaño del ser humano en relación a las fuerzas de la naturaleza. En este Equinoccio se nos pide recordar de nuevo que el ser humano es sostenido por los poderes del Cielo y la Tierra, que está a merced del Misterio y que florece en cada paso que da desde su corazón en sincronía con los poderes cósmicos.

El llamado de este equinoccio es florecer en la luz siguiendo la fuerza de la naturaleza como lo hace la inteligencia de la semilla, que sabe quién es y cómo tiene que desplegar su belleza o transformarla en un hermoso canto de cisne. El mundo vegetal nos enseña a ser exactamente lo que somos.

En este Equinoccio de primavera (hemisferio Norte) y de otoño (hemisferio Sur) se nos recuerda la importancia de mantener una alerta relajada en la creación de cada paso de nuestra vida. Las fuerzas yin y yang se encuentran casi igualadas, una en ascenso y otra danzando su descenso.

Este momento de transición, según la Medicina Tradicional China, podría considerarse un movimiento Tierra, ya que tanto la energía de la estación precedente (en el hemisferio norte, el invierno, máximo yin; en el hemisferio sur, el verano, máximo yang) como el siguiente movimiento de la naturaleza se manifiestan conjuntamente.

La Tierra armoniza todos los cambios y transiciones de nuestra vida. Por eso ahora es importante alimentarse correctamente y alternar periodos de descanso con otros de ejercicio físico. El hecho de ejercitar nuestros músculos, estirar nuestros tendones y utilizar técnicas de respiración consciente, sonido y danza, contribuye al equilibrio de todo nuestro sistema. En este tiempo necesitamos enraizarnos en la fisicalidad.

La Tierra se expresa en nosotros con mucho sentido del humor, compasión y empatía que podemos aplicar en la mirada propia y hacia el otro en nuestro día a día. En este tiempo practicamos el sentir la Tierra, los pies, el cuerpo físico como continente raíz de los alientos invisibles. El espíritu se manifiesta de forma benevolente, como una madre curtida que relativiza todos los problemas y los pone en una perspectiva más amplia.

Los Equinoccios marcan portales poderosos e inestables, cambios portadores de riqueza en muchos sentidos. Uno de ellos es el hecho de que ahora, y más que nunca, no podemos dar las cosas por sentado. Esto nos coloca en una situación altamente creativa que nos posibilita salir de nuestra zona de confort en un portal hacia lo desconocido y vivir en el impulso chispeante de un corazón contento.

Como si fuésemos funambulistas, para mantener el equilibrio en este tiempo necesitamos poner consciencia en cada paso que damos, en los efectos que cada energía tiene sobre nuestro sistema, en cómo nos dirigimos hacia los otros y nos relacionamos con la naturaleza. Miramos el paisaje interno sin perdernos en lo externo, y vemos la forma de atender lo externo sin descuidarnos por dentro.

Chamánicamente, ponemos a punto el vehículo para entender el trance y aprovechar una coordenada mágicamente poderosa. Podemos emprender el viaje entre mundos para conocer nuevos territorios, resolver nudos, reparar la red de la vida y recoger la medicina que necesita nuestro sistema, el de los demás o el de la misma Madre Tierra, si es que estamos en un servicio de sanación. El viaje chamánico se realiza siempre con una intención clara y precisa para navegar las sincronías de manera segura.

Los periodos entre mundos de la Luna Creciente y Menguante también nos ayudan a caminar en la cuerda floja que une los planos de lo visible e invisible instalando las geometrías de la medicina en la raíz de nuestro cuerpo físico.

El Equinoccio es un portal altamente energético para realizar procesos de transformación y de cambios, de regreso a la relación con la naturaleza y de liberación de los patrones limitadores.

Todos nuestros cuerpos vibracionales se encuentran ahora en transición. En el portal del Equinoccio de marzo nuevas informaciones del Cielo y la Tierra se instalarán en nosotros y es importante tomarnos un tiempo para recibir las geometrías y anclar los códigos que nos conducirán, paso a paso, hacia la realización de nuestro ser.

LEVANTAMOS EL REZO

Desde aquí, levantamos un rezo por todas las personas en el mundo que en este momento están desplazados por las guerras, la enfermedad o la pobreza, y que caminan penosamente entre mundos, tocando en cada puerta para ver si almas compasivas pueden acogerles y darles refugio.

Levantamos un rezo por los niños, expuestos a la incertidumbre y la violencia, que les marcarán para toda la vida. Desde aquí enviamos el rezo y el manto compasivo para sus familias y todos los trabajadores sociales que se ocupan de ellos, para aquellos que sí acogen a estos peregrinos caídos en desgracia, y que de forma cotidiana y realista hacen su trabajo incansablemente, guiados por la luz de su espíritu.

Que todas las almas perdidas, golpeadas, heridas, encuentren un refugio, alimento y calor para sus espíritus, para reconstruir una vida rota por la violencia y un campo social enfermo.

Que todas las almas que llevan demasiado tiempo en los márgenes de la vida, en las fronteras, y que, debido a sus heridas transitan la desconfianza, el miedo y la violencia, se abran a aprender cómo integrarse a una familia, una tribu o cualquier campo nutritivo y sanador que les tienda verdaderamente la mano.

Que todos podamos despertar a esta conciencia de lo que significa permanecer entre mundos, ni aquí ni allí, sin encajar en ningún lugar particular, en el sentido de conocer lo que nos separa del alimento de nuestra alma y nos conduce al sufrimiento, y lo que nos inspira y nos hace crecer, ser portadores de la medicina y el equilibrio .

Que sepamos tener el discernimiento y la osadía necesarios para vivir en plenitud y caminar con armonía y belleza sobre esta línea tan fina entre la vida y la muerte, la integración y la desintegración, la pertenencia y la individualidad, desde un profundo sentido del amor y la compasión hacia nosotros mismos y todas las formas de vida que nos rodean.

Que abracemos una consciencia global del nosotros.

Que la inteligencia cósmica lleve la energía del amor que generamos aquellos que meditamos en el silencio o en cualquier forma de expresión de la conciencia a los lugares y corazones donde más se necesite.

Que todos los seres sean felices.

Que todos los seres alcancen la paz.

Que así sea.

Esto llega con amor.

Felíz paso del Equinoccio ahí donde te encuentres.

Texto: Teresa Rodríguez.

Fotografía: Agencia Reuters.

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