MEDITACIÓN DEL SOLSTICIO: PAZ

Romolo Tavani

Las raíces de la ira se arraigan en la ignorancia, en las percepciones erróneas y en la falta de comprensión y compasión. Observar profundamente la situación es la medicina más recomendable contra la ira. Si la observas y dejas que la compasión brote en tu corazón, el fuego de la ira se extinguirá en el acto. La compasión es una bella flor que brota de la comprensión.
Thich Nhat Hanh

En este portal del solsticio de invierno/verano según los hemisferios, llevamos la intención a mirarnos por dentro con atención amorosa para encontrar equilibrio y paz.

Llevamos la intención de nutrir bien nuestro cuerpo, equilibrando la alimentación para que nuestros órganos internos tengan la oportunidad de equilibrar sus energías.

Llevamos la intención de escuchar con atención amorosa nuestras emociones y movernos con ellas acompañándolas con paciencia hasta que nuestra danza las transforme.

Llevamos la intención de observar nuestros pensamientos y cultivar un vacío desde donde nuestros hemisferios puedan equilibrarse.

Llevamos la intención de elevar nuestra consciencia y cultivar un campo esencial compasivo y silencioso.

Practicamos cómo abrir una conciencia que no juzga, que constata, deduce y ordena cada vivencia en un equilibrio que nos permita llevar la inspiración a nuestra vida creativa y el amor hacia nosotros mismos y nuestro entorno.

Practicamos ser conscientes de las encrucijadas, como una reflexión sobre el ritmo (tempo) que armoniza mejor con nuestro sistema, y el espacio que necesitamos para expresar la naturaleza del espíritu.

Practicamos relacionarnos con la naturaleza interna y el medio externo de un modo respetuoso.

Abrimos nuestra cuenca para recibir la luz dorada de la verdad en la desnudez de nuestros huesos, en nuestro corazón latente que ama la vida.

Nos abrimos aceptando caminar nutriendo las cualidades humanas de conciencia, ternura, amor y paciencia, cada día un poco más en nuestro paso por la tierra.

A veces pisaremos lodo o iremos ligeros, a veces equivocaremos el camino en los cruces del tiempo y encontraremos los pasos cerrados o abiertos. En esta guía del navegante que es el Tao, practicamos estar alerta y aprovechar los vientos cuando están a favor. En estos cuatro días los vientos están a favor de utilizar una energía hermosa y desde este rezo danzado queremos direccionarnos hacia la paz y el equilibrio.

Incluso en los desiertos más áridos la vida sale adelante, saca flores de donde no parecía posible. Podemos darnos permiso para que la vida nos lleve a la vida y salir de nuestro propio infierno. Abrazando el sufrimiento y cuidando de él como de un bebé, podemos acunar nuestro dolor con toda la paciencia del mundo. La ofensa o aquellos que nos ofendieron son secundarios en este momento pues el enfoque se dirige a ocuparnos del dolor que estamos sintiendo aqui y ahora. La ira busca siempre castigo y venganza, humillación del otro, ganar a toda costa. Podemos sostener el proceso entendiendo que el dolor busca crear más dolor y practicar el perdón ante la torpeza inconsciente o quizás la agresión consciente propia o del otro. Y si ahora no podemos perdonar sí que podemos seguir practicando el acompañamiento del ciclo energético de la ira y expresarla mediante el arte o medios que no hieran el entorno hasta equilibrarnos de nuevo.

En los próximos cuatro días, del 19 al 22, estamos en una encrucijada energética. Que nuestro corazón humano y la cuenca de nuestro útero se llenen de calor y consuelo. Que el amor y el equilibrio se manifiesten en las vidas de todos los seres sensibles. Que podamos darnos la paz.

Felíz entrada del solsticio de invierno/verano en los cruces luminosos del tiempo. El tiempo es ahora. El rezo, la paz.

Texto: Teresa Rodríguez
Imagen: Internet.

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