MUJERES MALTRATADAS

circulo

La mujer encuentra su regeneración y su fuerza con la luna nueva, en la simpleza invernal. En círculo, reunida con su propia polaridad yin, ocurre algo similar. En los círculos de mujeres la medicina actúa, abre corazones cerrados por el dolor y secretos nunca expresados. La mujer sana al vivenciar profundamente la vastedad de su naturaleza cambiante. De corazón a corazón, de Mujer a Mujer, la vida se reconstruye en lo concreto y lo sutil.

Hace diez años que me dedico a trabajar en círculos de mujeres a través del arte, la danza y la medicina china, también el chamanismo. Todos los saberes se reúnen en la simplicidad poderosa de la madre naturaleza.

Cuando comencé a facilitar los primeros círculos había un altísimo porcentaje de mujeres que sufrían o habían sufrido algún tipo de maltrato y también abusos sexuales, muchas veces por parte de un abuelo, un tío, el padre o alguno de sus hermanos. Mujeres que habían guardado en secreto durante muchos años estos abusos, el primer o segundo día de trabajo lo compartían en el círculo. Sentían que estaban en un lugar seguro y amoroso donde podian abrir sus sentimientos de vergüenza, ira, inseguridad, y repugnancia. Con el tiempo, podían perdonar y volver a amar, a sentirse dignas de vivir una vida bonita.

Muchas mujeres con las alas rotas vinieron a estos círculos de Feminidad Radiante. Muchas se fortalecieron con las dinámicas y llegaron a solucionar sus heridas y patrones de codependencia, sus manipulaciones y venganzas hacia los hombres. Volaron tomando la fuerza del círculo. Se ponían en pie y comenzaban a manifestar el sueño de una vida hermosa, libre de estos condicionamientos que llegaban a enfermarlas de muchas maneras. Trabajaron sus procesos con consciencia y perseverancia. Hoy, la mayoría de ellas ha construido una vida distinta y feliz, después de un tiempo de proceso, superando muchas dificultades. Muy pocas mujeres decidieron evitar enfrentar a su maltratador y sanar los patrones internos que las llevaban a repetir relaciones tóxicas. Casi todas salieron adelante.

La medicina de la mujer se teje junta. El poder femenino se alza desde lo concreto a lo sutil, recibiéndonos, escuchándonos, danzando, tejiendo, creando y amando juntas. Sin juicios ni críticas. Eso sana. Y desde ese tejido sano, podemos regenerarnos, tener nuestros sueños y visiones para plasmarlos en lo concreto. Crear un estado de salud sostenible, una cuenca receptiva en nuestra familia, un sueño labrado en el mundo, sin temor, con amor. Desde este lugar empoderado, es posible integrar al masculino interno y tejer una relación más sana con los hombres.

Cuando existen fracturas físicas, emocionales o del alma, es fácil resguardarnos obvia o sutilmente en el papel de la víctima. Y si, muchas veces esta violencia nos sorprende desde afuera sin razón aparente. Pero después de un tiempo de duelo por lo perdido hemos de levantarnos y continuar. Quebradas, podemos pedir ayuda y buscar el modo de reparar el esqueleto herido. Podemos tomar los pasos necesarios para ponernos de nuevo en pie. Hay muchos colectivos trabajando desde un lugar de conciencia estas heridas. Levantémonos y pidamos la ayuda necesaria para sostener nuestros pasos hacia la vida digna y hermosa que merecemos vivir.

Antiguamente muchas de nuestras ancestras callaron estos abusos sufridos por ellas mismas cuando eran niñas. Algunas callaron los sufridos por sus propias hijas a manos de parientes cercanos. Consintieron a través de su silencio. Esto se callaba por el miedo al repudio y la vergüenza, a no sobrevivir, a la desgracia de mancillar el nombre de la familia. Esto emerge aún, se puede ver en los círculos y también en los talleres de sanación de linaje femenino.

Un rezo por las mujeres que fueron abusadas en todos los tiempos.

Hoy quiero ofrendar este dia de sanación circular a todas las mujeres que sufrieron fracturas, violaciones, robos de la piel de su alma.

Muchas de nuestras ancestras sufrieron estas cosas en silencio, sin esa mano cerca que les diera consuelo. Muchas callaron secretos que las enfermaron de miedo, repugnancia y culpa. No supieron cómo romper su silencio entonces, o vivieron el repudio y la negación por contar sus historias.

Algunas mujeres narran ahora sus historias liberándose y curándose, otras murieron entre barrotes por el miedo a su libertad.

Levantamos el rezo en la danza de todas ellas, las que conocemos y las que permanecen anónimas. Hoy les damos un nombre, las reconocemos. Pulsamos por la apertura de las cárceles en las que viven o vivieron sus almas.

Asi, entendemos con compasión. Asi liberamos. Asi sanamos juntas con arte ritual.

Desde el arte, desde la danza, todo se redime y restaura a poco que le ponemos conciencia.

Escuchando las historias a veces terribles que vivieron nuestras ancestras y también muchas de nosotras nació en su día “Cuerpo de Luna”. Utilizamos el arte para mostrar y sanar las fracturas propias de la naturaleza femenina. Cada cuarto de hora, un cuarto de luna, siempre mutando. Hacia el silencio.

En este extracto danzo el consuelo y la esperanza que rompen el miedo. El ponerse en pie una vez más y florecer. Eso es lo que rezamos en el día de hoy, por todas nuestras relaciones.

Texto: © Teresa Rodríguez.
Vídeo: Julio Mascaraque.

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