FLOR DE LUNA CRECIENTE

Teresa-Rodriguez-LunaCreciente

En el interior
de tu Útero
la flor del amor
despierta.

Siéntate al sol
y deja crecer
tus brotes
de luna nueva.

Que la marea dance
en la cueva
el sol que abre
tus flores rojas
al alba de primavera…

Queridas danzarinas de la Luna:

Estamos en luna creciente, el tiempo que yo llamo La Niña Luna.  El mensaje que porta esta fase lunar es expandirse en el cuerpo, la respiración, el alma. El impulso se produce hacia el florecimiento del ser.

Es un tiempo de inestabilidad, picos emocionales y mareas internas. La Niña Luna es un espíritu mitad agua mitad viento, mitad luz y mitad sombra, su naturaleza le otorga el poder de navegar entre mundos y traer de ellos la medicina.

El agua le da raíz y perseverancia en la materialización de sus sueños. Desde el misterio sin imagen ni forma, la receptividad del agua dinamiza su impulso interno a través del viento. Ambos elementos  cambian su rumbo e intensidad suave o bruscamente.

Y así es la Niña Luna. Necesita canalizar toda la información que proviene del magma original. En este tiempo, es importante ocuparse de nutrir el agua, la intuición y los sueños buscando plasmarlos en la materia. Nutrir todo lo que hace sonreir al alma en la expresión de su fuego creativo, en su camino de florecimiento. Alinearse con el ser y expresar la unicidad con coraje, amor y determinación ante la influencia externa.

Luna creciente de febrero en los dos hemisferios.

Esta fase coincide en este momento con el final del invierno, en los albores de la primavera en el hemisferio norte, donde la luz crece en el ciclo natural de las estaciones. Ambas energías están en sintonía, hunden sus raíces en el agua invernal y expresan el movimiento de la luz creciente.

En el cuerpo, es tiempo de ocuparnos de estirarlo, expandirlo y ejercitarlo, buscando su equilibrio. El sistema hormonal también se encuentra inestable, y podemos utilizar ejercicios específicos de qigong, danza u otras artes de consciencia para regularlo y equilibrar nuestro estado anímico.

Las mareas emocionales necesitan de nuestra atención, pues son crecientes en este momento. Vamos de un impulso a otro, con la mirada enfocada hacia lo externo. Si vamos a meditar, en este tiempo es más sencillo realizar antes una práctica corporal de movimiento y respiración que nos lleve naturalmente a la quietud.

En el hemisferio sur, sin embargo, la energía se expande en el interior de un movimiento de recogimiento, como flores que abren su belleza de otoño. La inestabilidad de este momento de transición energética también puede expresarse en ocasiones con brusquedad en sus cambios, pero el tono vital es más bajo, relajado, y el foco de nuestra mirada está comenzando a orientarse hacia el interior.

Luna creciente en el otoño de la mujer.

Es importante recibir e integrar esta sensación de florecimiento en el otoño, cuando la naturaleza se seca, e incorporarla en la vida cotidiana de la mujer madura. La mujer sigue ganando en belleza y sabiduría, el cuerpo necesita más cuidados para equilibrarse, pero sigue creciendo, regenerándose y renaciendo aunque mengüe. El corazón vibra con un amor maduro, más real y compasivo por la experiencia de los años vividos, y el alma puede seguir su camino de realización con más sabiduría y entrega al amor incondicional.

Cirugía estética: Parecer en lugar de ser.

El sistema de creencias imperante en el mundo se basa en la apariencia. Este sistema se encarga de decirnos a las mujeres otoñales por todos los medios de información que hay que parecer jóvenes, mujeres de eterna primavera. La eterna primavera, en este caso, no es la perla de un trabajo de alquimia femenina que sigue a la naturaleza, sino un canon de belleza impuesto y antinatural.

La propuesta de este sistema de creencias es que la flor de la mujer otoñal se consigue enmascarando la naturaleza madura, la dignidad de una historia vívida que surca nuestra piel. Muestra el miedo al deterioro y la muerte. Si es necesario operarse para ser aceptadas y sobrevivir socialmente, pues se hace: cambiamos nuestros surcos naturales por máscaras estiradas de silicona y nuestras preciosas hebras de luna por tintes en el pelo, nos quitamos de allí y nos ponemos allá. Todo menos aceptarse y trabajarse de modo natural. Según el sistema imperante, el resultado de todo eso es la flor de la mujer otoñal.

La mayoría de los modelos femeninos actuales del mundo del espectáculo y determinados círculos sociales han pasado tantas veces por quirófano que ofrecen una imagen irreal e incluso deforme. Con esa información se están educando nuestros hijos. En las primeras etapas de la vida, especialmente en la adolescencia, buscarán tomar modelos exteriores con los que identificarse, y es muy probable que para eso miren al entorno cercano y al mundo del espectáculo. Esto es lo que el sistema imperante ofrece a las generaciones venideras: máscaras como negación de una parte importante del ciclo de la naturaleza que, inevitablemente, se expresará en el cuerpo humano.

Desde este lugar reivindicamos el regreso a la aceptación de los ciclos de la naturaleza y del envejecimiento como parte de ella. Me encantaría ver a mujeres envejecidas naturalmente haciendo su arte con libertad. Todas las edades tienen su propia belleza, energía y sabiduría.

Tareas de la Niña Luna.

Algunas tomas de conciencia que podemos llevar a cabo mientras la Niña Luna hace crecer su sonrisa en el cielo.

  • Escuchar tus emociones, seguir tus mareas en cada acto cotidiano.
  • Aceptar la verdad de lo que sientes.
  • Entregarse al cénit y el ocaso de cada una de tus olas emocionales. Ese es el mensaje de esta lunita que crece.
  • Jugar y divertirse creando. Permitir el error como una puerta hacia otra cosa, un espacio nuevo.
  • Una flor es espontánea y pura como tu niña interna. Llévale flores a tu niña y juega con ella. Abrázala y exprésale tu amor. Deja que su risa encienda tu pasión por la vida.
  • Sentir las flores que nacen en tu corazón. Visualizalas, siéntelas abrirse para ti. Flores recias que manifiestan tu belleza interna. Flores que aparecen y se retiran, visibles e invisibles, nacidas y muertas en el origen del amor.
  • Ábrete a la marea creciente de tu cuerpo y exprésala con tu arte. Crea hacia donde te lleven tus impulsos.
  • En tu respiración, siente la apertura que este movimiento produce.
  • Recuerda que florecemos en el sol, en la lluvia, en medio de las tormentas, en el desierto, en la selva interna. La naturaleza se abre en ti floreciendo todos los dias sea como sea tu vida, al abrigo de tu vientre, en la luz de tu corazón. En tu vida cotidiana observa cómo sucede esa expansión incluso en momentos de contracción y dolor. Es posible, es posible.
  • Libera tu fragancia sexual en el viento. Y goza, disfruta de este momento expansivo lleno de motivación y vida.

Llénate de júbilo porque una flor, tu flor, hoy ha abierto, por un momento, sus pétalos al Cielo. Toda la Vida te celebra mujer, porque eres AMOR.

Felíz luna creciente, mujeres queridas.

AHO.

Texto y foto: © Teresa Rodríguez. Todos los derechos reservados.

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