CRUZA EL UMBRAL

CuerpodeLuna-TeresaRodriguez

Y la Abuela Luna me llamó a las sombras, adonde nace la raíz, adonde se despliega el sueño. Allí me habló y me cantó, mujer de luna menguante, lo comparto contigo.

“Este es un espacio-puerta. Si. Es la entrada a un espacio de sombra roja que se despliega en las noches de luna menguante. Este es un espacio de puertas abiertas, donde el coágulo se forma en la sangre de tu vientre para vaciar la vida no fecundada, para alimentar una vida de sombra despierta. Porque has de saber, querida mía, que las almas rojas, las almas vacías de sombra ya no vienen a encarnarse solas. Estas almas despiertas enrojecen cuando las quema el sol y alzan estelas que el viento no puede tumbar.

Al viento le gusta este espacio. Le gusta entrar en las mujeres que se vacían porque generan huecos adonde él puede abrigarse, nutrirse y descansar un rato en la matriz del sueño.

A las mujeres de la luna menguante no se las toca pues son sagradas. Sólo pueden compartir su tacto de manera ritual. Antaño cuidaban los fuegos en los templos, purificaban las aguas en los cenotes y cavernas e iniciaban a los hombres y las mujeres a través de sus danzas en las artes de la sexualidad sagrada. Muchas eran ancianas, como yo. Muchas tejíamos la vida roja en las sombras, tal y como lo hace nuestra matriz. Ayudábamos a reunir lo inservible y lo devolvíamos a la fuente de la vida creadora.

Nuestra matriz prepara la vida con mucho movimiento, pero es un movimiento que se teje en el secreto del amor. Sólo el cielo lo sabe y lo calla, pues debe protegerlo con su techo palpitante de estrellas. Sólo la tierra lo sabe, pues ella es la que lo engendra, nutre e impulsa. Sólo los huesos lo saben, pues proporcionan el material necesario para poderle preparar un colchón de sangre a la vida y una estructura por la que sostenerse.

Si, mijitas, la vida se prepara en silencio y con paciencia, poco a poco, sin mucho ruido ni misterio más que el de entregarlo todo cada vez para que una nueva vida se pueda gestar y pueda nacer. Y nosotras estamos haciendo siempre mucho ruido, para que todo el mundo sepa lo importantes que somos por hacer algo que es natural en el reino animal de lo caliente, de la sangre latente, de la sangre roja que se convierte en leche por si sola, por el misterio que intentamos descifrar todo el tiempo en lugar de rendirnos a su movimiento.

Este es un espacio-puerta, si.
Ábrelo, ábrelo.
Si te entregas totalmente al misterio,
si te entregas con amor
es un espacio que eleva.
Siéntelo, siéntelo.

Si te acercas sin respeto se convierte
en un espacio barrera.
Pero toda barrera se puede elevar.
Toda barrera se puede saltar.
Todo se puede abrir y cerrar
con la palabra sagrada
con la danza del sol, la luna y el viento
con el movimiento del mar
si todas estas cosas respiran en el corazón.

No te quedes a las puertas
cruza el umbral
y reza
cruza el umbral
abre tu cuerpo
cruza el umbral
abre tu mente
cruza el umbral
abre tu sexo
cruza el umbral
le sientes, te siente
cruza el umbral
lo danzas, lo bailas
cruza el umbral
ya viene, ya viene,
cruza el umbral
ya sabes quién eres.”

Gracias Abuelita por la sabiduría que me haces llegar en los hilos de plata de tu cuerpo cada vez más pequeño en el cielo, en la puerta remota del puro cristal. Gracias infinitas.

Texto: © Teresa Rodríguez

Fotografía: Cuerpo de Luna, la Mujer Sabia. Julio Mascaraque.

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