ENERGÍA SEXUAL FEMENINA

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La energía sexual femenina es la raíz de la vida.

En el taoísmo la energía sexual (jing) es la raíz de la vida. Para desarrollar nuestro potencial femenino existen varias corrientes de trabajo específicas. Alimentando y refinando el poder vital de nuestro vientre, expandiremos el placer y la energía vital desde el núcleo profundo del útero hacia el exterior. Conectamos con la fuente del amor incondicional del corazón y traemos al mundo la compasión y el amor tan necesarios en estos tiempos.

Las prácticas taoístas se orientan hacia la plenitud, longevidad y la trascendencia de la dualidad. Ayudan a cultivar la energía vital y sexual (jing) como base de una buena salud, a equilibrar las emociones y elevar la consciencia, despertando las capacidades superiores del Ser.

Los tiempos actuales llaman a la unificación y la paz, a rendirnos a la fuerza imparable de la vida que está alumbrando profundos cambios en nuestro ser, la humanidad y el planeta. Pero no podemos acompañar esos cambios desde nuestra mente, no desde nuestras creencias; las mujeres sólo podemos sostenerlos conectando el vientre y el corazón desde el núcleo silencioso de nuestro útero, que alumbra el poder del amor que trae la nueva vida al mundo.

Debido a nuestra receptividad innata, las mujeres sintonizamos naturalmente con el amor incondicional que ya Es y con la Verdad. Podemos crear un modelo de vida sostenible si seguimos este flujo vital y la sabiduría que nos nace de nuestra conexión intuitiva con los ciclos de la vida. Con paciencia y rigor nos basamos en el círculo y la igualdad, en la colaboración y el respeto por la vida y todas sus manifestaciones, bajo la guía de una única consciencia que lo abarca todo.

En las prácticas que realizamos para sanar y potenciar a la mujer, tanto su energía vital y sexual como sus capacidades superiores, es importante honrar el talento individual que cada una trae al mundo. El puzzle siempre es perfecto. Todas las piezas son necesarias, todas las piezas encajan. Y muchas mujeres necesitan rescatar su propia valía perdida. En los trabajos hace falta reconocer la unión que ya Es con presencia y disponibilidad, amor y confianza, nutrición y sustento ante los procesos de sanación que ocurren. Eso requiere coraje, rigor y una capacidad de contención amorosa que sana a todo el grupo y lo potencia con belleza y gracia.

Sanar la sexualidad

En mi experiencia con los talleres de mujeres, veo que aún hay mucho trabajo por hacer en este campo, pues todavía sostenemos el peso de las cargas y las heridas del pasado. La sexualidad femenina es un terreno que ha sido negado y devaluado a lo largo de los siglos y que aún produce miedo y rechazo en muchas mujeres. Quedan residuos de culpa, de memorias de daños y abusos sufridos, represión, morbosidad o la creencia de que la sexualidad es impura. Este daño se queda muchas veces escondido en las capas profundas de nuestro inconsciente. Y necesitamos sanarlo, restituir su naturalidad.

Si la mujer no es consciente de sus ciclos vitales, su sensualidad natural y su sexualidad, puede llegar a bloquear la energía vital y su deseo sexual, llegando a sufrir perturbaciones emocionales. Según el artículo publicado por Giovanni Maciocia “La vida sexual en la Medicina China”, en los manuales antiguos sobre sexualidad se decía que la actividad sexual es necesaria tanto en hombres como mujeres para mantener un buen estado de salud. Tener una buena libido indica gozar de buena salud. Algunos doctores consideran la falta de actividad sexual y de orgasmos como una de las principales causas de estrés emocional en la mujer si no logra satisfacer su deseo. La razón es que en ese caso acumulamos fuego en el pecho que se libera con la ayuda de las contracciones uterinas del orgasmo.

Por eso es importante sanar la relación con nuestro cuerpo, con nuestra sexualidad, con la fuerza de nuestro vientre, con la responsabilidad en el sostenimiento de la vida. Desnudarnos del dramatismo, defender nuestro derecho a ser, el espacio sagrado y el amor que nos merecemos. Necesitamos sanar las heridas, liberarnos de las creencias limitantes y los tabúes dando una nueva dimensión al goce de nuestro cuerpo, al significado de la entrega, a la visión genuina de la realidad, al coraje de ser las que somos: sagradas dadoras de vida, guardianas de la tierra, portadoras y maestras del amor incondicional.

Confiar en la fuerza de la vida

Las mujeres tenemos la capacidad de dar la vida y sostener sus procesos cíclicos de transformación. Intuitivamente permanecemos conectadas al misterio original y las leyes que rigen la naturaleza. Sentimos cómo las seguimos. Y si estamos resistiendo la corriente del flujo natural, sentimos cuáles son las vías de retorno, sintonizándonos con ellas y dejándonos llevar.

Cada mes tenemos la oportunidad de entender cómo la naturaleza sexual opera en nosotras a través de nuestros ciclos menstruales. El caudal de energía y deseo sexual fluctúa y podemos asistir al milagro de ser receptáculos de la vida en nuestro vientre. Si escuchamos la fuerza imparable de la vida, podemos disfrutar sus transformaciones desde un estado receptivo, libre de resistencias y lleno de gozo.

La menstruación se retira después de una larga experiencia en la sabiduría vivencial que nos trae y entonces podemos sintonizarnos con ciclos más amplios que se manifiestan en la trama de nuestra vida. Miramos a la naturaleza y sabemos descifrar su lenguaje. Intuitivamente entendemos que todo es Uno, como un océano infinito del que sólo somos pequeñas gotas inmersas en su movimiento. Y la sexualidad se vuelve diferente, más consciente, degustada y serena.

Alquimia sexual taoísta y las artes de alcoba

Para el taoísmo antiguo son dos cosas diferentes. En la alquimia sexual taoísta la mujer posee vías específicas para realizar su potencial haciendo acopio de energía jing. En los clásicos taoístas se dice que la mujer no debe llegar al orgasmo para poder recolectar jing, pues consideran que durante el orgasmo la mujer pierde energía. Sin embargo, otros taoístas más modernos explican métodos en los que utilizan la energía liberada durante el orgasmo como un baño nutritivo de nuestras células, un modo de abrir el corazón y de potenciar la vitalidad.

Por otro lado, las llamadas técnicas de alcoba que aparecen en los antiguos manuales enseñan cómo utilizar en una relación de pareja nuestros recursos sexuales y energéticos para que ambos puedan potenciarse mutuamente.

Un camino puede ser cultivar la energía jing a través de ejercicios de automasaje, respiración y visualización creados para armonizar y potenciar a la mujer. Utilizamos el caudal de Qi como vehículo. El orgasmo surge como expresión de una gran liberación, apertura, sensibilidad y plenitud.

Otra vía es emplear la estimulación y la excitación sexual dirigiendo la energía y el placer que se despierta desde el núcleo interno hacia el exterior y desde la base de la columna vertebral hacia el cerebro, entre otros recorridos. Así, el placer aumenta y el orgasmo se convierte en vehículo de fusión.

Practicando el cultivo sexual individualmente o con una pareja, podemos equilibrar el yin y yang, y abrir el corazón y las capacidades superiores. Además, sanar las experiencias dolorosas, acceder a un estado emocional feliz y vivir conectadas a la unidad que danza su verdad a través nuestro.

Utilizando los tres tesoros: sustancia basal, respiración y consciencia, es posible recolectar la energía sexual de los óvulos, regular el ciclo menstrual, nutrir la sangre y la leche, y unir lo interno y lo externo. Calmar la mente y observar los procesos sin juicios, facilita la liberación de creencias que nos impiden ser nosotras mismas. Desde un núcleo vacío y calmo la verdad amorosa del ser aflora, se extiende sin límites y nosotras accedemos a un profundo estado de paz y bienestar.

Teresa Rodríguez
Licenciada en MTC y profesora del Tao de la Mujer “Feminidad Radiante”.

Artículo publicado en la revista “Espacio Humano”, septiembre 2011.

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