TAOISMO Y FEMINIDAD SAGRADA

carolyncarlson

Los diez mil seres bajo el cielo nacen del ser.
El ser nace del no-ser.

Tao Te King. Cap. 40

¿Conoces profundamente los dones de tu feminidad? ¿Fluyes fácilmente con tus sensaciones gozando de la naturaleza de tu cuerpo? ¿Danzas la verdad de tu corazón? En este artículo proponemos un breve recorrido por muchas de las cualidades asociadas en la óptica taoísta al yin, y a la vía femenina del Ser.

Por su naturaleza innata capaz de gestar la vida, en el taoísmo se dice que la mujer puede conectarse fácilmente al misterio que reúne y disipa los alientos vitales en el cuerpo humano y el universo. En su filosofía también se dice que todos somos parte de un solo aliento indiferenciado y que podemos alcanzar nuestra realización si vivimos conscientes de esa unidad y nos adherimos a las leyes universales que rigen las constantes transformaciones entre el yin y yang del mundo dual.

Pertenecientes al yang y el yin desde el punto de vista taoísta, hombres y mujeres expresan valores intrínsecos mutuamente contrarios y complementarios. Por ejemplo, suele decirse que la esencia masculina yang se orienta hacia la acción, firmeza, ángulo, dureza, conciencia enfocada, razón, penetración, velocidad, lógica, línea recta, competitividad, etc. La esencia femenina yin se relaciona con la no-acción, flexibilidad, redondez, suavidad, conciencia difusa, intuición, apertura-cierre, lentitud, símbolos, circularidad, colaboración, etc.

Cada uno de los polos contiene a su contrario y su danza se unifica en la realidad del Uno. Así, aunque la orientación primaria de hombres y mujeres sea completamente opuesta puede producirse un equilibrio silencioso y neutral dentro de sí mismos y en relación con su contrario. Ocurre algo similar con el funcionamiento cerebral de nuestros hemisferios derecho e izquierdo. Ambos encuentran la forma de poner sus dones opuestos al servicio del buen funcionamiento del cerebro, el organismo humano y la misma naturaleza. En el centro de los dos hemisferios cerebrales, así como en el eje de cada polaridad, existe un punto tranquilo, silencioso y quieto, un punto de reunión que abre la posibilidad de este armónico acuerdo. En el taoísmo este centro vacío que permanece calmo y equilibrado en medio del movimiento constante entre yin y yang, es una puerta hacia el misterio, una vía de acceso a la realidad plena del ser, del estado unificado de consciencia. Según se apunta en el Tao Te King, obra fundamental del pensamiento taoísta, el ser humano debe equilibrar yin y yang dentro de sí mismo y servirse de las cualidades yin para alcanzar la plena realización del Tao.

Sin embargo la mujer de la china antigua y la moderna se encontró con un problema parecido al de las mujeres occidentales: una férrea orientación social jerárquica hacia valores machistas que la relegaban a un papel sometido, devaluado, restringido, cuya libre expresión era pronto anulada bien con amenazas más o menos sutiles, bien violentamente y en ocasiones a costa de su vida. Estos rasgos sociales continúan aún activos aunque afortunadamente cada vez están menos vigentes. Si queremos una sociedad más equilibrada es responsabilidad de ambos sexos frenar y romper estas pautas que promueven, en muchos aspectos, el desarrollo humano de unos en detrimento de otros.

Este desequilibrio aceptado por muchas razones y por ambas partes, dio lugar al hecho de que a las mujeres les fuese negado el acceso total o parcial al conocimiento espiritual en doctrinas como el budismo y el mismo taoísmo. Como explica Vicky Mackenzie en su obra Una cueva en la nieve sobre la monja budista Tenzin Palmo, no se las instruía como a los hombres y se les negaban las enseñanzas de más alta trascendencia. Además, las practicantes se encontraban con que tenían escasas referencias de mujeres que hubiesen alcanzado la iluminación y menos aún de los procesos fisiológicos, emocionales o espirituales estrechamente ligados a las transformaciones que tenían lugar en su cuerpo, en sus estados emocionales y en su sentir.

A pesar de ello han llegado hasta nuestros días textos de alquimia femenina taoísta traducidos a varios idiomas sobre los que podemos investigar bajo la guía de una buena profesora y métodos de Qigong creados por y para mujeres testados en hospitales, que desde el punto de vista de la Medicina Tradicional China pueden ayudarnos a equilibrar nuestra naturaleza y acompañarnos en todas las fases de nuestra vida. Desde el organismo femenino, yin, el punto de partida, energética y fisiológicamente, es distinto del masculino, yang. También lo es la forma que tenemos de nutrirnos, desarrollarnos, sentir y amar.

En el cuerpo humano, el reservorio de energía yin es el canal Ren Mai. Tanto este meridiano, como el canal central y los cinco órganos principales y sus correspondientes meridianos, son los máximos responsables de los procesos que generan y mantienen la sangre, los líquidos orgánicos y la vida. A su vez, su buen funcionamiento influye en el equilibrio emocional sobre todo en la mujer, por su estrecha relación con la sangre, los ciclos menstruales y su sensibilidad respecto al medio ambiente. Cuando los ciclos se retiran, desde el punto de vista de la MTC la mujer se vuelve más yang, propensa al fuego y la sequedad, y por eso necesita cuidar especialmente la nutrición del yin y el jing (vitalidad original) trabajando sobre los canales correspondientes para su bienestar. A la vez tiene acceso a una práctica sexual y espiritual más madura y profunda.

En la vía femenina de consciencia, la mujer disfruta de innumerables oportunidades en su vida cotidiana para permanecer conectada al flujo de vida, amor y belleza y acceder a una profunda comprensión de la riqueza de matices que poseen sus dones innatos. La fuerza femenina es la fuerza de la naturaleza y baila en un mundo de amor, energía y sensación. Cuando las mujeres están equilibradas y conectadas con la naturaleza abren su fuerza de irradiación y se vuelven amorosas y gozosas, sin que eso les impida plantearse objetivos y actuar para lograrlos.

Durante la llamada edad fértil la vida de la mujer transcurre influenciada por sus ciclos periódicos mensuales de vida, muerte y renacimiento. Si la mujer aprovecha la sabiduría y la confianza adquirida durante sus ciclos de transformación y sus menstruaciones, cuando éstas desaparecen puede acceder a una visión experimentada, madura y consciente que además de percibir la verdadera naturaleza de los procesos vitales le permite paladear su vida disfrutándola de una manera libre, serena y poderosa.

Por su conexión con el flujo del amor y la vida, la mujer necesita sentirse realmente acompañada, vista, sentida, tocada, escuchada, y aprender a relajarse en su feminidad por muy independiente que sea. Además del espacio y el tiempo compartido con miembros del sexo opuesto, es extraordinariamente sanador para ella dedicar un tiempo para estar consigo misma y compartir actividades en compañía de otras mujeres.

En mi experiencia con talleres de feminidad sagrada he podido constatar que, en general, cuando las mujeres nos reunimos para practicar y nos conectamos desde el vientre y el corazón tenemos una asombrosa capacidad para sintonizarnos con el amor, armonizarnos, abrir nuestro sentir y sanar nuestras historias, colaborando unas con otras con respeto, apoyo sostenido y compasión en un camino compartido hacia la superación de las resistencias que nos impiden ser. En mis cursos con mujeres aún continúan brotando muchas heridas relacionadas con los juegos de poder, la baja autoestima o la confusión sobre el significado profundo de la feminidad, por no hablar de los malos tratos y las violaciones. En nuestras manos está superar el miedo y la culpa, tomar plenamente nuestro poder solas o con ayuda y volver a danzar en el mundo de amor, sensación y energía donde naturalmente podemos florecer, gozar y realizarnos. Desde este lugar de plenitud podemos abordar nuestras relaciones de una forma mucho más independiente, equilibrada y satisfactoria, respetuosa con nosotras mismas y con los demás.

La naturaleza femenina confiere la capacidad de permanecer en constante conexión con el cuerpo, las emociones y la espiritualidad en la vida cotidiana. Muchas mujeres necesitan recordar cómo relajarse en su infinita capacidad de amor incondicional, confiar en el firme poder de su corazón y su vientre, y abandonar las defensas y resistencias mentales. En cualquier edad, conscientes y abiertas al misterio del amor que encarnan, pueden materializarlo aquí/ahora de mil formas creativas y volverse absolutamente extáticas.

El mundo actual necesita un enfoque más amoroso y respetuoso, y la mujer tiene mucho que aportar en la construcción de un modelo de desarrollo social, económico y planetario más sostenible. Pero esta revolución pacífica debe comenzar por ella misma y por su entorno inmediato, descubriendo, fortaleciendo y gozando la profundidad de su sagrada naturaleza innata sin perder la conexión con el hecho de que todos somos Uno y que todos somos amor.

Teresa Rodríguez
Artículo publicado en el nº142 de la revista “Verdemente”.

En la fotografía: Carolyn Carlson

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6 Respuestas a “TAOISMO Y FEMINIDAD SAGRADA

  1. Pingback: TAOIZAM I SVETA ŽENSTVENOST (ČLANAK TERESE RODRIQUEZ) | Tradicionalna Medicina·

  2. Querida Teresa, me encanto el articulo y en el mismo tiempo me inspiro mucho. Vivo en Espana, pero soy de nacionalidad croata, y hace unos dias he empezado a escribir un blog sobre la medicina tradicional china y pensamiento chino, en la lengua croata (porque hay muy pocas informaciones en mi lengua). Quiero pedirte el permiso de traducir este articulo en mi lengua y colgarlo en mi blog, incluyendo tu nombre y link de articulo. Que te parece?

    Espero tu respuesta.

    Muchos besos y abrazos,
    Ines K.

    • Querida Inés, muchas gracias por tus palabras. Será precioso que lo traduzcas a tu idioma y lo cuelgues en tu blog con el respeto que muestras.

      Un abrazo enorme con amor.

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