NAUFRAGIO

Naufragio3

¿Quién habitó estos zapatos abandonados al mar?
¿Qué historia vibra en los huecos vacíos de su huella?…

Esta mañana el mar me llamó. Cuando la Madre Oceánica me llama, voy a verla. En la arena, había pequeños restos de naufragios que esta noche el mar había depositado en la orilla.

Dentro de todos los naufragios, uno en particular me llamó la atención… El mar había dejado la arena intacta alrededor de este par de zapatos casi nuevos enredados en un alga…

Y me vinieron al alma las mujeres que visitan las playas por la noche atraídas por la llamada misteriosa del mar, la pasión de sus mareas, los encuentros furtivos…

También las que desnudaron sus pies bajo el sol y sintieron después de mucho tiempo la libertad del tacto del agua y la arena y se pusieron a bailar, a correr, a despertar la vida y el cuerpo con el viento acariciando su piel… Las que decidieron decir ¡ya basta! y vivir su vida fuera de los cánones, en el impulso salvaje de la gracia de su danza imparable…

Vinieron rastros de aquellas que se acercaron a la marea nocturna o diurna en un encuentro pasional que acabó con algo roto… forzado… vendido… O las que vivieron una aventura palpitante que las llevó al éxtasis… Y las que buscaron en la voz oceánica inspiración, gozo, vitalidad o simplemente paz.

Y las que se fueron mar adentro en el naufragio de sus historias…

Tal vez… tal vez… podamos respirar todo eso y enviar bendiciones a todas las mujeres que una vez bailaron libres y se encarcelaron… y a las que tiraron por fin sus zapatos para vivir la vida con los pies descalzos… a las que tienen que lamer sus heridas… a las que sufrieron la violencia por acercarse con un instinto herido a situaciones de peligro… a todas… a todas ellas… dedico mi danza y mi rezo en este día.

Bendiciones y energía de amor sanador para todas las mujeres que naufragaron alguna vez en sus mareas. A las que sobrevivieron… y a las que sucumbieron. Sabed, sabed, sabed… que todas volveremos a florecer, no importa cuán grandes sean las cicatrices o el sufrimiento.

Volveremos a florecer una y otra vez… la vida brota en lugares donde no parece posible… muere, brota y florece… en un ciclo sin fin.

Con Amor,

© TR