VALQUIRIA

Edward Robert Hughes2

Vengo etérea y sin armadura, porque no la necesito. Soy eterna. Mis alas y mi espada, mi inteligencia, están al servicio del amor. Elijo, discierno, entro en la muerte y salgo con vida.

Hoy me elevo sobre mi armadura, para mostrar mi espíritu. No la necesito, soy una Valquiria, vulnerable, y por eso inmortal. La llevo para recordar el valor de la acción justa, la acción tajante, la acción definitiva que puede ejercerse sin violencia, pero con firmeza. Soy la hija del equilibrio, la que elige las almas que irán al Valhalla.

Pertenezco al reino de la Muerte, vivo más allá de su portal palpitante… quizás en el éter, quizás en el vacío suspendido en el aire…

Mi don es el discernimiento amoroso… Corto lo que tiene que morir, lo que debe transformarse. Soy alada, y con el corazón de mi inteligencia elijo la vida que me acompaña a la PAZ, trascendiendo el sufrimiento.

Llámame, soy la Valquiria, hija del dios supremo… como un ángel elevo la vida para que el amor de la Diosa pueda regenerar las almas. Llevo en mi caballo alado a quienes mueren a diario en mil y un combates.

Doy consuelo a los caídos. Soy la guía del inframundo y de los cielos. Conmigo podrás atravesar los truenos y aprovechar la luz de los rayos en tu viaje de trascendencia.

Llámame cuando necesites cortar el sufrimiento en tu vida… y cada vez que espires debes saber que mi espada y la mano amorosa que la empuña te estarán acompañando.

Ofrece tu valentía al cortar lo que se tiene que marchar de tu vida, lo que tiene que morir en ti. Con tu ejemplo, otras mujeres sabrán dejar marchar, sabrán  su verdad, conocerán cómo tomar la espada del discernimiento amoroso y el casco de la inteligencia suprema. Y nada, nada, podrá detener la firmeza de sus acciones de amor.

Respira conmigo y ofrendaremos la inteligencia amorosa aplicada a la materia, a las decisiones que tomas todos los días acerca de lo que debe despedirse o acompañarte.

Ofrendamos cortar con las cosas que deben morir en nuestro hogar-cuerpo, en nuestra psique, en nuestro cuerpo emocional… despídete de las batallas y haz conmigo la paz.

HOY OFRENDAMOS PAZ.

© TR

Fotografía: Edward Robert Hughes