PLENILUNIO

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Desaparecer en la Pura Vida… Danzar las espirales del Amor… Con pasión y devoción… Sin nada en los bolsillos… Manifestar la transparencia del latido… célula a célula… desde la negra pez transformadora hasta los reinos cristal de lo invisible… Vacío y plenitud en cada contracción y expansión del latido de nuestra sangre… Vacío y plenitud, en cada giro, en cada movimiento de la Rueda de la Vida.

En el círculo de la vida nada se detiene… el ascenso danza con algún tipo de descenso y por eso el equilibrio se mantiene. Cada giro eleva la materia hacia el espacio vacío al tiempo que, desde lo invisible, algún tipo de materia toma forma en el universo.

En el plano humano, el ego limitador convive con el espacio infinito que nos engloba y nos entreteje a cada segundo… y la rueda sigue girando sin que nadie pueda detenerla. El nacimiento y la muerte se tocan cada vez que respiramos, el placer inunda las fronteras del dolor, al tiempo que algún tipo de dolor se transforma en placer…

La plenitud consiste en vivir totalmente conscientes de todo lo que ocurre sin intentar detenerlo, sin intentar explicarlo, dejando que simplemente la vida suceda, que el Amor suceda.

Os deseo un felíz plenilunio, queridas Hijas e Hijos de la Luna, que la luna redonda nos haga girar hasta el éxtasis en los altos y los bajos, en la creación y la destrucción, en la sanación de una vida que a veces se vuelve dolorosa, aburrida o solitaria bajo nuestra mirada y a veces vibrante y gozosa. Sin nombres ni calificativos, la vida sucede y ES más allá de los ojos limitadores del ego.

Os deseo que podáis volveros vibrantes hasta que casi sea insoportable esa sensación, que desaparezcáis en la pura vida, que seáis felices con lo que sois, con lo que vivís, con lo que tenéis y que permanezcáis vivos. Simplemente VIVOS.

Aho.

© Teresa Rodríguez